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Concluye hoy el año litúrgico de la Iglesia con la Solemnidad de Cristo Rey, y el domingo pasado en la Jornada de los Pobres, monseñor Canecín pidió "dar el paso de una fe litúrgica y celebrativa a una fe de compromiso social", y remarcó que mientras "en este mundo se nos invita a ver lo inmediato, esta Palabra de Dios, no pasa".

Monseñor Adolfo Canecín, obispo de la Diócesis de Goya, presidió, el domingo 18, en la catedral Nuestra Señora del Rosario, la misa por la Jornada de los Pobres y en su homilía instó a "dar el paso de una fe litúrgica y celebrativa a una fe de compromiso social".
Al referirse al Evangelio que se proclamó ese día, invitó a "mirar el presente" fundamentado en la Palabra de Dios, y remarcó que mientras "en este mundo se nos invita a ver lo inmediato, esta Palabra de Dios no pasa".
Sostuvo que ella anima a "mirar, creer y esperar" la segunda venida del Señor y desde ahí dar "valor a todo lo que existe".
"Dar valor al presente desde lo definitivo y absoluto", prosiguió; por eso, "la Palabra que no pasa, hoy quiere ayudarnos a pensar: ¿Cuándo venga el Señor, encontrará fe sobre la tierra?", preguntó para enfatizar: "¡Qué lindo será decir, cuando venga el Señor, todo se ha cumplido!".
Relacionó entonces "la Eucaristía, la Palabra y el pobre" afirmando que cada uno "es un lugar teológico donde podemos encontrar realmente a Dios", porque "en el pobre encontramos a Jesucristo".
"Es Jesús quien nos dice "Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, desnudo me vestiste, enfermo y preso me visitaste", dijo haciendo referencia al Evangelio de Mateo 25,35, pasaje bíblico en el que Jesús "usó un pronombre personal" porque "se quiere identificar con cada ser humano, con cada situación y circunstancia, pero de manera particular con el pobre", remarcó el prelado.

SAN VICENTE

Recordó a San Vicente de Paul, que es "un gran Santo de la Iglesia" e hizo propias su palabras: "No hemos de considerar a un pobre campesino o a una pobre mujer según su aspecto exterior, ni según la expresión de su espíritu", sino que "vean con las luces de la Fe; que son ésos los que nos representan al Hijo de Dios, que quiso ser pobre".
En ese pensamiento, destacó el Obispo, "mirar al pobre a la luz de la Fe, es ver la presencia de Jesús en el pobre".
"Si miramos al pobre a la luz de la Fe, nos damos cuenta de que representan al Hijo de Dios, ya que Él también quiso ser pobre".
"Cristo, en efecto, quiso nacer pobre, llamó junto a sí a los discípulos pobres, se hizo Él mismo servidor de los pobres, y de tal modo se identificó con ellos", describió y en consecuencia, porque "Dios ama a los pobres y por lo mismo a los que aman a los pobres", el servicio a los pobres "ha de ser preferido a todos y hay que prestarlo sin demoras", apuntó.
Luego, entre otras consideraciones, hizo referencia al mensaje del Papa y explicó que "la Jornada Mundial de los Pobres pretende ser una pequeña respuesta que la Iglesia entera, extendida por el mundo, dirige a los pobres de todo tipo y de toda región para que no piensen que su grito se ha perdido en el vacío".
"Probablemente es como una gota de agua en el desierto de la pobreza; y sin embargo puede ser un signo de compartir para cuantos pasan necesidad", señala el texto el Sucesor de San Pedro.
El lema de esta jornada, fue tomado del Salmo 34: "Este pobre gritó y el Señor lo escuchó", y así, Canecín relacionó el reciente Sínodo de los Obispos, diciendo que "lo que más han pedido los jóvenes junto al Papa en Roma, es ser escuchados" y escuchar debe ser "la primera actitud, personal, eclesial y social", enseñó el Pastor de la Diócesis goyana.
EL LIBERTADOR

Domingo, Diciembre 16, 2018
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