Coronavirus: en qué se diferencia la vacuna china Sinopharm de la Sputnik y la Covishield

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Será la tercera marca que llegará a la Argentina y se suma a las otras dos.

Para los próximos días se espera el arribo de un millón de dosis. Es más cara, pero también tiene sus ventajas.

Irene Hartmann

Hasta el domingo circuló que este jueves a la noche llegaría a la Argentina el lote de vacunas más grande desde que comenzó la ansiada etapa de inmunización contra el coronavirus: un millón de dosis de la vacuna BBIBP-CorV, más conocida como Sinopharm, el nombre de la compañía china que la produce, en colaboración con el Instituto de Productos Biológicos de Beijing. Este lunes, fuentes del sector aeronáutico explicaron a Clarín que el jueves parece una meta difícil, ya que al cierre de esta nota no había un vuelo de salida confirmado. Pero, demoras al margen y considerando que los mayores infectólogos del país indican “no dudar y vacunarse con lo que haya”, vale la pena repasar las particularidades de este fármaco.

Es que tanto Sputnik V como la versión india de la de Oxford-AstraZeneca (Covishield) usan una tecnología -“plataforma”, le gusta decir a los expertos- completamente distinta de la de Sinopharm.

Según describió el infectólogo y principal asesor del Gobierno en la pandemia, Pedro Cahn (director médico de Fundación Huésped y quien llevó adelante el estudio local de esta vacuna china, para el cual se reclutaron 3.008 voluntarios), “la vacuna Sputnik usa dos tipos de adenovirus, un virus que produce resfríos. A esos virus les hicieron una modificación genética y les colocaron un elemento antígeno: el gen de la proteína Spike. De ese modo, el organismo fomenta anticuerpos. En el caso de Sinopharm se utilizó el virus del Covid-19, pero muerto, es decir, inactivado”.

Se habla mucho de los antígenos. ¿Qué son?

Con palabras accesibles lo explicó Jorge Quarleri, doctor en Bioquímica, “virólogo” experto del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS) e investigador Principal del Conicet. “Un antígeno es toda sustancia capaz de generar una respuesta inmune del organismo. Para obtener una vacuna inactivada, se multiplica el virus en el laboratorio y, luego, se lo purifica. Mediante un tratamiento con químicos, se lo inactiva de modo de anular toda posibilidad de que ese virus sea viable: no podrá multiplicarse y perderá su capacidad de infectar”, aclaró.

"Una vez inactivado, se obtiene una bolsa de antígenos virales. Esto es diferente de las vacunas que se usaron hasta el momento, que inmunizan con un antígeno en particular, la proteína S del coronavirus”, apuntó Quarleri.

Los tres expertos consultados (y esto incluye a Juliana Cassataro, especialista en inmunología, enfermedades infecciosas y desarollo de vacunas del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM) coincidieron en que la plataforma del virus inactivado es "clásica", y que se usa en varias vacunas del calendario oficial (como la que combate la hepatitis A), ya que es apta, en términos de “seguridad”, para todo tipo de pacientes, incluyendo inmunosuprimidos y embarazadas.

Otra ventaja es la conservación, que facilita toda la logística de la vacunación: se mantiene bien entre 2 y 8 grados, es decir, la temperatura de una heladera común. En cuanto a las dosis, no difiere de otras vacunas: son dos, idénticas, separadas por tres semanas.

¿La contra? El costo.

Antes de ir a ese punto... ¿es mejor aplicarse una vacuna contra el coronavirus que tenga muchos antígenos?

​En primer lugar, dijo Cahn, “en términos de la percepción de quien la reciba, no hay diferencias”. Si bien no tienen listos los resultados del estudio local con esta vacuna, “los datos internacionales indican una eficacia de casi el 80%. Además, los efectos adversos son menores -algo de fiebre, tal vez, y un poco de dolor en el lugar de la inyección-, y lo principal es que funciona previniendo formas graves de la enfermedad”.

Con estas palabras, Cahn refirió una cuestión central: todavía no hay estudios que prueben que alguna de las vacunas en danza es capaz de evitar por completo el contagio de coronavirus. En cambio, se sabe que disminuyen las chances de hacer cuadros severos frente a la enfermedad.

Son temas en estudio y, así como el famoso paper de fase 3 de la vacuna Sputnik se hizo esperar, también faltan publicaciones de esa fase de la vacuna de Sinopharm, más allá de que la ANMAT la recomendó para el uso de emergencia y el Ministerio de Salud la autorizó.
Horizontes

Para Juliana Cassataro se pueden esgrimir algunas hipótesis optimistas respecto de los desarrollos con virus inactivado: “La vacuna de China, a diferencia de las otras, tiene todos los antígenos del coronavirus. Desde el punto de vista inmunológico, a largo plazo, este tipo de plataformas podrían ser menos suceptibles a los cambios que naturalmente realiza el virus. Pero hay que esperar. Por ahora no se sabe realmente”.

El costo de un supuesto beneficio está a la vista. “El desarrollo de estas vacunas tarda más, y por eso las compañías farmacéuticas suelen elegir el adenovirus. Para hacer un virus inactivado se precisa una planta donde fabricar virus vivo, con toda las condiciones de seguridad, lo que encarece mucho más la producción, en especial con estos virus tan peligrosos. Por eso son vacunas más caras”.

Y bastante. De los entre 4 y 10 dólares por dosis que se vino manejando, pasamos a un acuerdo que ronda los 20 dólares por dosis, luego de una rebaja que logró la Argentina.

Tal vez valga la pena el gasto. Según Quarlerí, “los únicos anticuerpos neutralizantes son los que el organismo desarrolla contra la proteína S, pero usando una vacuna inactivada se lograrán anticuerpos contra otros componentes virales, cuya significación biológica aún debemos dilucidar en términos de protección”.

Además hay otra respuesta inmune del organismo que podría verse ampliada con este tipo de vacunas: la respuesta inmune mediada por linfocitos T, "que es la respuesta celular del organismo. La respuesta inmune podría quedar preparada para reconocer en un modo más ampliado la presencia de células infectadas”.

Sin embargo, dijo el experto, “como con todas las vacunas, hay que ser cautelosos: aguardar el final de la fase 3 y hacer farmacovigilancia durante mucho tiempo”.

PS
CLARIN

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