El presidente Jair Bolsonaro quedó a un paso de anotarse su mayor triunfo diplomático. En un gesto de relevancia hacia la administración brasileña, el gobierno de Estados Unidos dará oficialmente el visto bueno para que Brasil ingrese a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), relegando una posición que también esperaba la Argentina.

 

 
Fuente: Archivo
 

La información fue proporcionada por la embajada de los Estados Unidos al diario brasileño Folha de Sao Paulo y confirmada por LA NACION. La representación diplomática divulgó un comunicado de prensa anticipando la posición que presentará el gobierno de Donald Trump este miércoles en París, en la reunión del consejo de la OCDE.

"Estados Unidos quiere que Brasil sea el próximo país en iniciar el acceso a la OCDE", dijo la representación diplomática americana.

"La decisión de priorizar Brasil es una evolución natural de nuestro compromiso, reafirmado por el secretario de Estado Mike Pompeo y por el presidente Donald Trump".

"El gobierno brasileño está trabajando para alinear sus políticas económicas al padrón OCDE", reza el comunicado.

La representación estadounidense destacó también los "esfuerzos continuos" del gobierno brasileño en relación a la agenda de reformas económicas "en línea con la OCDE", conducidas por el liberal ministro de economía Paulo Guedes.

 

La decisión significa un giro sorpresivo, pese a la conocida buena sintonía entre Trump y Bolsonaro.

 
Desde EE.UU., un vocero del Departamento de Asuntos del Hemisferio Occidental confirmó la información a LA NACION: "Estados Unidos quiere que Brasil se convierta en el próximo país en comenzar el proceso de adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El gobierno brasileño está trabajando para alinear sus políticas económicas con los estándares de la OCDE y priorizar la adhesión para reforzar las reformas económicas".
 

En octubre, Pompeo había enviado una misiva al secretario general de la entidad, Angel Gurria, en la que sugería como candidatos a la Argentina y Rumania.

 

La ausencia de Brasil en esa nómina, traducido en un tibio apoyo al país para que ingresará en el club de los "países ricos", había generado críticas al gobierno brasileño. Pese a los constantes guiños de Bolsonaro a Trump, muchos se mofaban de la relación como si se tratase de un amor no correspondido.

En marzo del año pasado, Bolsonaro visitó Washington y recibió de Trump un gesto de apoyo a las pretensiones de ingresar en la organización. Sin embargo, luego de ese encuentro la falta de compromisos claros habían generado dudas y frustraciones de que el acercamiento estuviera siendo provechoso.

El gobierno de Bolsonaro comenzaba en la noche del martes a celebrar la decisión.

"El anuncio comprueba una vez más que estamos construyendo una sociedad sólida con Estados Unidos, capaz de generar resultados de corto, medio y largo plazo, en beneficio de la transformación de Brasil en la gran nación que siempre quisimos ser", tuiteó Ernesto Araujo, canciller brasileño.

Por su parte, Carlos Bolsonaro, hijo del presidente, celebró la decisión con un sabor a revancha.

"Se acuerdan cuando gran parte de los medios de comunicación inventaron que los Estados Unidos excluirían a Brasil de la OCDE? Todo para alejar la sociedad entre Bolsonaro y Trump. Cada vez que la gran prensa ataca es desmentida por la verdad", tuiteó.

Una vez que se formalice el apoyo norteamericano, Brasil requerirá del aval del resto de los miembros de la OCDE para iniciar el proceso formal de ingreso.

Con la colaboración de Rafael Mathus Ruiz

 
Fuente: La Nación

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