Un funcionario de la entidad aseguró que solo así se podría evitar herir la sensibilidad del gran público.

Stéphane Simon no salía de su asombro el día que la Unesco le pidió que cubriera con un tanga o con un slip sus esculturas. El artista plástico había preparado una exposición, Memory of me, que proponía al visitante reflexionar sobre las selfies. Para ello, presentó varias estatuas desnudas que adoptaban posiciones propias del autorretrato.

La sorpresa llegó unos días antes del estreno de la muestra, cuando un funcionario de la entidad le pidió que hiciera algo para evitar herir “la sensibilidad del gran público”. Una anécdota que podría haber pasado desapercibida pero de la que se hizo eco el propio artista en sus redes sociales.

Simon tuvo que aceptar el “absurdo” dictado de la Unesco.

La historia acabó trascendiendo hasta el punto de viralizarse en Internet y de traspasar fronteras, después de que medios locales como Le Point y Le Figaro hablaran en sus páginas.

Finalmente, Simon acabó aceptando el “absurdo” dictado de la Unesco. Las imágenes de sus esculturas han acabado inundando tanto Twitter como Instagram. Son muchos los que creen que, lejos de lo que se pretendía, el gesto produce un efecto de lo más “obsceno”.

La dirección de la organización cultural de Naciones Unidas no ha tardado en lamentar el “malentendido”, pidiendo que se entierre el asunto y reconociendo que se trata de “un error lamentable”.

Fuente: La Vanguardia​

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