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El grupo de inteligencia artificial de Microsoft logró colocar su software de aprendizaje automático en una Raspberry Pi; pero van por más.

Ofer Dekel, director del grupo de Aprendizaje Automático y Optimización de Microsoft en Redmond, Washington, tenía un problema: las ardillas. Superiores en número, agilidad y apetito, devoraban los bulbos de sus flores y las semillas del comedero para pájaros. Pero Dekel le encontró una solución. Ciertamente no la más ortodoxa. Pero funcionó. Entrenó el sistema de visión artificial desarrollado por la compañía para que detectara ardillas y colocó el código en una Raspberry Pi. La minúscula computadora vigila ahora el jardín mediante una cámara y cada vez que las ardillas aparecen, enciende los aspersores.

Las Raspberry Pi es una computadora completa compuesta tan sólo por una plaqueta del tamaño de una tarjeta de crédito. Reducida en recursos (al menos, en comparación con sus hermanas mayores de escritorio y portátiles), carece de disco duro, sin pantalla, sin teclado, y tiene sólo unos pocos puertos y conexiones de video, audio y red. El modelo básico cuesta 10 dólares. Existen varias versiones desde la original, lanzada en 2012, cuyo éxito sobrepasó con creces lo que la fundación inglesa Raspberry Pi esperaba.

El software que usó Dekel en su original control de ardillas puede descargarse de GitHub, pero el grupo está apuntando más alto. En el presente proyecto, han logrado comprimir partes del código de sus redes neurales del sistema de aprendizaje automático entre 10 y 100 veces. Cosas que antes requerían, por ejemplo, 32 bits, ahora se hacen con muchos menos; a veces, incluso, con un solo bit. Pero esto todavía no es suficiente.

Microsoft, lo mismo que el resto de la industria, ve aproximarse un escenario del que viene hablándose desde hace al menos dos décadas. Computadoras no ya del tamaño de un smartphone, ni de una Raspberry, sino tan pequeñas como un grano de arroz. Dicho en palabras de Dekel, la "computación en polvo". Para embeber inteligencia artificial y aprendizaje automático en esa clase de sistemas haría falta comprimir 10.000 veces el código.

Tal es la meta que se ha puesto Dekel. Ahora, el modelo que se propone educar (por así decir) junto a su grupo -uno de cuyos laboratorios está radicado en India- es el Cortex-M0 de ARM, un ínfimo cerebro electrónico más pequeño que una lenteja. El investigador principal de Microsoft Research India, Manik Varma, tiene un incentivo más serio que el que Dekel halló en su jardín. Sufre limitaciones visuales que lo han llevado a diseñar un bastón inteligente. No hay lugar allí siquiera para una Raspberry Pi.

Lunes, Mayo 21, 2018

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