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El psicólogo y escritor habló con Infobae sobre "El ensayo del amor", su quinto trabajo y explicó las tramas de las relaciones en la era digital. Además definió cuáles son "las tres desgracias del amor".


Por Fernanda Jara

El amor siempre fue material para el desvelo de escritores y enamorados. El relato de los amores apasionados que nacían con una sola mirada y que cuando se concretaban generaban un nuevo Big Bang ocupan las horas de los lectores que anhelan un amor igual tanto así que el día que duró el romance entre Romeo y Julieta hasta hoy es uno de los más deseados aunque pocos tengan en cuenta la tragedia que escondía ese clásico envuelto de pasión.

En los años 70´s el Flower Power hizo que el amor ganara la batalla social y la libertad de amarse y la caída de los estereotipos fueron los estándares de una generación. Más adelante, en el nuevo siglo —ya signado por la tecnología—llegó una nueva opción a ese amor de película: la comunicación virtual.

Se crearon páginas para conocer en línea a personas y "charlar" a través del teclado de la PC. ¡Sí! La computadora propiciaba de celestina y luego cada quien decidía qué hacer. La aceptación la dieron los jóvenes, como siempre.

Más tarde llegó Facebook y trajo a esos viejos primeros amores. Pero también se convirtió en una ventana para conocer personas con los mismos intereses. Las preguntas ¿de qué trabajás? ¿dónde vivís? y hasta la trillada ¿de qué signo sos? ya habían sido develadas en las líneas del perfil. En los últimos años esto fue superado por las aplicaciones destinadas al levante.

En el contexto actual donde lo virtual reemplaza a los primeros contactos, la presentación del amor tuvo variantes, pero no le sacó (no del todo) la esencia a las relaciones. Sobre eso también se refiere Fabio Lacolla en El ensayo amoroso (Galerna) que presentará el próximo 12 de diciembre en Gorritti 5520, Palermo.

"Este libro tiene que ver con mi libro anterior, Amores tóxicos. Esta vez retomé la idea del amor centrado en el amor como un ensayo", dijo a Infobae Lacolla , autor de Estar en banda y amplió la idea que desencadenó este libro: "Primero, se trata de un ensayo literario como estilo narrativo, pero también es un ensayo porque una de las cosas que postula es que en el siglo XXI ha cambiado tanto la forma de vincularse que todos tenemos que reaprender, de alguna manera, cómo acercarnos al otro. Entonces, es como un lugar de ensayo y error. Y lo que uno aprende con un vínculo no puede ser aplicado con otro. No es que uno acumula saber por la cantidad de parejas que se tiene sino tiene que ver con la forma de recrear un nuevo vinculo; con la experiencia de los anteriores, pero cada nuevo vínculo es un desafío, una nueva oportunidad para seguir aprendiendo. Por eso digo que el amor no solo es un ensayo sino que es también a veces un error".

Es, justamente, este siglo el que cambió la percepción de la comunicación y de las relaciones. El latido del corazón cuando se discaba un número —sin que el numero del que llamaba fuera delatado— quedó reemplazado por un mensaje escrito que hasta devela el horario en que ese texto fue recibido y cuándo fue leído… La nueva comunicación escrita hace que una frase se convierta en un balde de agua fría o en una ironía antes de un emoticón.

Entonces, cómo son las relaciones que nacen, crecen y mueren vía WhathApp, la red que hasta despersonaliza el quiebre de una relación.

Antes del guasap (como ahora acepta la RAE que se escriba el nombre de la aplicación) la peor ruptura en tiempos de Pos-it fue el que vivió el personaje Carrie Bradshaw cuando en un intento de retomar la relación con el escritor Jack Berger (Ron Livingston) éste le deja una nota pegada en el monitor de la laptop: "Lo siento. No puedo. No me odies".

Sin dudas, ese es uno de los capítulos más recordados de la legendaria serie Sex and the City y la escena que protagoniza la genial Sarah Jessica Parker es una de las inolvidables.

En estos tiempos esa nota llega directamente al celular de la mano de la aplicación que supera los mil millones de usuarios y que, admite Lacolla "el WhatsApp está reemplazando a la palabra. Reemplaza la mirada. Cuando antes tenías que cortar el vínculo o manifestar un malestar tenías que sentarte frente a frente con la persona con la que tenías el problema y comunicárselo. Hoy el WhatsApp es una síntesis de las emociones, entonces uno con pocas palabras quiere explicar lo que en un mano a mano serían ¡dos horas de charla!"

Pese a ello, ve en él "beneficios porque sirve para comunicar", pero que al otorgar esa impunidad de no estar cara a cara "es una red social que también puede llegar a ser muy cruel. Su mal uso en los terrenos amorosos genera, en ocasiones, mucha crueldad porque no hay derecho a replica del otro lado porque si escribo en un mensaje '¡Esto no da para más!' o '¡No quiero verte más!' ¡y te elimino! ¡Te estoy informando que no te estoy dando el derecho a que vos me preguntes por qué ni que me des tu opinión! Cada vez es más utilizado este sistema de comunicación, sobre todo en las malas noticias, por supuesto".

—El bloqueo de las redes ¿se interpreta como "irse dando un portazo"?

—¡Si! Pero lo que queda de bueno es que por lo menos ¡uno se entera! Antes, por ejemplo, no te atendían el teléfono o alguien desaparecía de tu vida y no sabias por qué. ¡Hoy por lo menos te enterás! Hoy gracias también se puede decir "Me voy por esto, por esto y por esto", pero es un avistaje de malos entendidos.

—En el libro describe el "amor neurótico" en esta era digital ¿el caos lo generan esos "malentendidos" o hay más?

—En el libro postulo tres desgracias del amor: el romanticismo, la esperanza y la conjetura. En esto último encaja el "me clavó el visto", cuando aparecen las dos tildes, o el preguntarse "por qué no me contesta ahora". Por un lado, vivimos presos de lo instantáneo que exige que si lo mando ahora, lo debe responder ahora sin tener en cuenta al otro a quien yo tengo la necesidad de enviarle un mensaje y lo hago sin saber si está ocupado. Entonces, hay un punto donde lo mando y pretendo que eso que ya sé que te llegó ¡sea respondido inmediatamente! Y cuando eso no ocurre comienza la conjetura, que es una desgracia, porque se transforma en algo medio paranoide… ¡La conjetura nace en la propia neurosis y el nudo de neurosis que cada uno tiene! ¡Yo creo que, por ejemplo, la persona a la que le escribo no me contesta porque está en otro lado pasándola mejor! O sea que tengo una visión paranoide de la situación y conjeturo sobre algo que en realidad no sé. Entonces, el WhatsApp es favorecedor de conjeturas y ésta le hace mal al amor porque conjeturar es pensar lo que vos pensarías o harías… Pero eso es lo que yo pienso siendo yo pensando como vos. ¡Ahí está el malentendido!

Ampliando aún más este concepto, enfatiza: "En la contratapa del libro digo que el amor es un malentendido deformado por malos entendientes que creen saber algo que desconocen. Muchos creen saber algo del amor y sin embargo chocan de frente. Sin embargo, los vínculos van cambiando, las personas van creciendo y las situaciones son otras. No se vive el amor de igual manera a los 20, a los 30 que a los 50 años".

—¿Existe una "receta" del buen amor?

—¡Por suerte no! Porque si fuera así una vez que se formó una pareja los que se quedaron afuera pierden para siempre. Una de las cosas maravillosas del amor es su dinámica, por eso el amor es una puerta giratoria. En este punto uno sale, prueba, se queda solo, vuelve a estar, retorna… Cree que ahora que creció puede llevarse mejor con su ex y entonces vuelve a intentarlo. Gracias a Dios no hay una buena receta porque si fuera así la vida sería una desgracia, aburrida.

—¿Y el amor siempre va a ser sentimental y romántico o hay un amor racional?

—¡Del amor no se parte, al amor se llega! Entonces, a ese punto se llega con lo emocional, con el enamoramiento, pero con el paso del tiempo, cuando una pareja empieza a funcionar y comienza su vida cotidiana y muchas veces la razón le termina ganando a la pasión. La pasión tiene fecha de vencimiento como todas las pasiones. Eso se termina reemplazando por lo racional. Muchas parejas siguen juntas porque piensan que están bien así, no porque sienten que están bien. Entonces lo racional se impone a lo emocional. En un punto pienso que una pareja de 10, 15 años ya superan el amor y los une otra cosa, la complicidad, los momentos vividos juntos… Los une un camino recorrido, un proyecto en común. No todas las parejas que perduran en el tiempo están unidas por el amor sino por haber transitado un camino juntos y que resultó.

"El ensayo amoroso" será presentado para el público el miércoles 12 de diciembre en Lucille (Gorriti 5520) a las 19.
INFOBAE

Sábado, Diciembre 15, 2018
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