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Florencia Peña aclaró que practica esta forma de relacionarse y se reabrió el debate. La opinión de expertos y militantes del “amor libre” y sus variables.


Emilia Vexler

“Con Ramiro tenemos una relación de poliamor". Lo dijo Florencia Peña y el debate saltó de su cama a las redes sociales. ¿Pareja abierta? ¿Infidelidad “legal”? ¿Una manera de blanquear que le habían sido infiel mientras preparaba su casamiento? Sea como fuere, el tema esta semana tuvo su clímax de polémica en Argentina.

Es que -como dicen los que lo practican- “los argentinos no estamos preparados para el poliamor”.

Will Smith, Megan Fox, Marley y la actriz Elena Roger también llevan adelante este tipo de vínculo. Pero no es un fenómeno del mundo de los famosos. Cada vez es más frecuente escuchar -por lo bajo, al nivel del susurro- a más personas que dicen practicarlo. Clarín entrevistó a militantes del poliamor y también sumó al debate a psicólogos expertos en parejas, psiquiatras y filósofos.

Según el sitio AmorLibre.org, una especie de "biblia argenta" de las relaciones de este tipo, el poliamor tiene sus mandamientos:

1- Mantendrás más de una relación íntima y amorosa.

2- Puede o no ser sexual.

3- Lo harás de manera simultánea y con varias personas.

4- No engañarás.

La clave es que no hay infidelidad. Es necesario el "pleno consentimiento y conocimiento de todos los involucrados", detalla a Clarín Juan Pablo D'Orto, de RelacionesAbiertas.org .

Las personas que se consideran a sí mismas emocionalmente capaces de relacionarse de esta manera se definen como poliamorosas. Y él, 34 años, analista de sistemas, convive en su casa de Ranelagh, con Cecilia, Sebastián y Florencia. Sus tres parejas.

Después de 5 años de noviazgo monogámico, sin infidelidad ni permitidos, con 'Ceci' (34) hablaron de abrir la pareja. "Sentíamos que le faltaba algo, sí. Quería hacer todo lo bueno que hacía con ella también con otras personas. Si hubiese sido sólo algo sexual, sería diferente. Queríamos otras relaciones afectivas ¿Por qué no me puedo querer así con otras personas? Y dar lugar a que ella también lo hiciera con otros. Primero llegó Sebas, que empezó a quedarse en casa, hasta que se quedó a vivir. Después conocimos a Flor y hace un año que vivimos juntos los cuatro", explica.

"No estoy dejando de amar a Pablo porque beso a Seba. Tampoco es que los martes en casa ¡sale orgía!. Las relaciones sexuales son de a dos. En general", acota Cecilia, que quiere ser madre. "No me imaginaba teniendo un hijo con sólo una persona más. Ahora sí", dice.

Pero esta convivencia no es la regla. Es una excepción en un mundo que escapa de la "mononorma". "La gran mayoría de los poliamorosos no están preparados para convivir. Tienen una pareja y otro con quien curiosean. Una principal y otra secundaria". Mucho antes de eso, está la prueba de fuego que deben superar los que prueben el calor de más de un cuerpo -estable- a la vez: los celos, el tiempo y la energía para tener más de una pareja.

"El fin de semana es el objeto más preciado del poliamoroso. Cuando salís con dos personas -o más- tenés que saber escuchar a dos personas. Saber resolver problemas de pareja con cada una. Tenés que tener la energía sexual y la dedicación afectiva. No tiene que ver con la cantidad sino con la calidad. Tampoco es lo de aceptar el poliamor pero sin saber detalles de qué y con quién lo hace. Eso es inviable. Si decís que estuviste con la otra pareja y volvés todo chuponeado, es incómoda la situación. Mejor hablar", sigue.

Ante la crecida de consultas sobre el poliamor, Relaciones Abiertas ofrece un counseling para las parejas. "Es para que no estén tan solos como estuvimos nosotros. Que no lo podíamos decir porque eramos unos 'pervertidos'", dice Cecilia. Entre los patrones de consulta se repiten: "no sé administrar mi tiempo" y "no sé entender los códigos o comunicarnos con mis parejas". Pero, a diferencia de las parejas monogámicas que aceptan los "permitidos", los poliamorosos no tienen la inseguridad de que "se va a enamorar del otro y se va a ir con él". Juan Pablo lo resume: "Es tan difícil encontrar a un poliamoroso como vos, que cuando lo encontrás, te quedás con esa persona".

Es verdad que, pese a la fama del tema esta semana, los poliamorosos están muy solos.

Para Rosalía Alvarez, coordinadora del Departamento de Familia y Pareja de la Asociación Psicoanalítica Argentina, en nuestro país el poliamor está en una "etapa adolescente". Aunque "fue practicado por comunidades alternativas, como loa hippies en los '60 y también por grupos anarquistas, supone la igualdad jerárquica entre los sexos, algo que todavía falta terminar de construir".

En cambio, para el médico psiquiatra José Eduardo Abadi, en el amor de pareja no hay lugar para "más de un protagonista singular". Eso se traduce en que se ama de a uno a la vez. "Puede haber un pacto de estar con otras personas, que mucha veces se prueba y termina en fracaso. Pero el amor es más que la sexualidad y otras relaciones secundarias. Es una elección y a la vez una renuncia a los otros. Cuando ese amor se termine, podrá venir otro a ocupar ese lugar. No me parece que sea múltiple", sostiene el autor de "¿De qué hablamos cuando hablamos de buen amor?".

A mitad de camino entre el neologismo del poliamor y la psicología, está Gabriel Cartaña, que habla de "bajadas de línea culturales en la sexualidad" desde la Antigua Grecia. "En ese entonces no había 'poliamor', sí un permiso y una indicación a la homosexualidad por la exaltación de la belleza masculina" y sigue describiendo el poliamor por lo que no es. "No es ser swinger, porque en el swingerismo se trata de una situación exclusivamente sexual, donde todos deben estar presentes durante el acto sexual y, además, nunca se involucran afectos. No es ni bigamia ni poligamia, porque no involucra instituciones sociales como el matrimonio. No es infidelidad, porque no hay ocultamientos", explica.

Déborah Barreiro (27), de La Boca, decidió en 2010 que no volvería a la monogamia. Hoy tiene más de 6 parejas. "Toda esta polémica esta tergiversando lo que realmente es el poliamor. Poliamor no implica amor libre y amor libre no implica poliamor. Son conceptos separados que se pueden poner en práctica al mismo tiempo. Florencia Peña y Ramiro Ponce de Leon declararon tener un acuerdo de relación abierta sexualmente, en donde no hay más de un vínculo de pareja: una relación primaria, que es la de ellos y una suerte de 'amante sexual', lo cual no está mal si es eso lo que eligen, pero no es poliamor", detalla, quien escribe sobre estas relaciones en la página de Facebook Deblog.

"Cuando Eliana Mendoza (quien viralizó los audios sexuales con Ponce de león) reveló que él le decía que era la número 1, ya sale a la luz que no hay un acuerdo poliamoroso, una comunicación clara", detalla. "Quizás luego quieran ir hacia el poliamor. En la comunidad de amor libre le decimos 'salir del policloset'."

El filósofo Darío Sztajnszrajber, todo un speaker del "posamor", también se metió en el tema: "Me gusta que se puedan hablar de temas que nuestro conservadurismo deja de lado, pero lamentablemente una vez que surgen la televisión se los termina fagocitando en su propia dramaturgia y los convierte en una cuestión binaria en donde se está a favor o se está en contra, en donde algo está bien o está mal y no se permite la posibilidad de una reflexión".

Sin embargo, Eduardo Drucaroff especialista en parejas de APA, cuenta a Clarín que "los artistas de todo tipo y, sobre todo quienes pertenecer al mundo del espectáculo, suelen adelantarse unos cuantos años a los cambios de costumbre que luego se generalizan en carácter de opciones viables". Es decir, en un futuro no muy lejano, los argentinos estarán menos solos en el poliamor.
CLARIN

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