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El actor se estrena como conductor en un ciclo similar al de su colega, que sufrió varias denuncias mediáticas por casos falsos y generó un escándalo.
Mariano Martínez alza un menú con un corazón que dice “Primera cita” y delinea una sonrisa entre su barba con canas. En este estudio de TV que simula un restaurante chic, veinte cámaras robóticas diminutas apuntan a las mesas con sillas rojas que se llenarán de comensales románticos. El 14 de febrero, Día de los Enamorados, a las 19 arranca por Telefe este programa con Martínez como anfitrión y celestino: Primera cita.
De lunes a viernes, el actor de 39 años que debuta como conductor con este ciclo recibirá a dos personas -que jamás deben haberse visto antes- para su primer encuentro íntimo: frente a millones de espectadores. En este estudio-restaurante con luces tenues, cuadros con más corazones y un círculo rojo y blanco con juegos sugerentes para el show de Primera cita: “Decile algo lindo”, “Contale tu fantasía sexual”, “Canten a dúo”, “Háganse cosquillas”, “Mordele la oreja” y “Bésense apasionadamente”, entre otras consignas.
¿Se producirá el azar del amor, con la lógica y los ritmos de la TV? Cuenta Martínez: “Yo seré como el maître de un restaurante y cada día recibiré a 16 personas anotadas a esta primera cita. Mi rol es que estén cómodos. Que en esta cena de una hora, cada pareja viva un momento agradable. Si se enamoran, buenísimo. Y si no quieren tener una segunda cita, buenísimo también”.
El actor se acerca al atril en el que recibirá a los comensales para este reality, de alta producción, que produce Turner Latin America para Telefe. El modelo no es la versión británica original, First Dates, sino su potente adaptación española. Martínez sabe qué se espera de él como anfitrión de Primera cita: “Acá soy yo mismo: Mariano Martínez ciento por ciento, pero funcional a un programa y a este rol de maître. Trato de ser fiel a lo que yo haría en una situación similar”.
Así se construye esta intimidad romántica -a ciegas- atravesada por la TV. Lejos de bares, discotecas, y hasta de aplicaciones online para citas como Tinder o Happn, aquí será la produción de Primera cita el vehículo del posible romance: los participantes, anotados por WhatsApp, responden preguntas que definen con quién se los pondrá a cenar: “¿Qué espera y cómo le gusta física e intelectualmente una pareja?” es una de ellas.
Martínez asegura: “No viene gente con problemas de vinculación, sino que entiende que la tele es una herramienta más para conocer a alguien. Es propio de este siglo. A Tinder y Happn no las conozco. Primera cita también facilita los encuentros. Muchos saben que en un programa así lo van a lograr, por su masividad. Y otros, tal vez, porque tienen ganas de salir en la tele”.
A fines de enero, varios medios titularon: “Primera cita no debutó y ya generó escándalo”. ¿Qué ocurrió? En los adelantos del ciclo se vio a dos personas que antes habían estado en El Show del problema, por Canal 9: Eva, de 25 años, y Fernando, de 47. Al vérselos en las promociones de Primera cita se renovó la duda: ¿Son gente con amor por la pantalla o actores contratados? ¿Otra polémica como la de Ojos que no ven, con Andrea Politti, por El Trece?
Dos semanas antes de la noticia, Martínez responde a Clarín: “Acá viene gente común. Si bien hay gente que también estudia teatro, ni siquiera es que acá van a tener chance de actuar. Tienen una hora para tener una cita. Como hay un tiempo determinado, las cenas se editan y queda de siete a diez minutos cada una”.
El hecho de que muchos actores con alta exposición recurran al formato de conducción, o a otros no ficcionales, es un espejo del momento que vive la televisión abierta. “Es evidente que hay menos producciones de ficción -asume Mariano Martínez-. Pero no me arrepiento de haber rechazado oportunidades antes de Primera cita, porque me trajo cosas buenísimas a nivel personal y emocional: he pasado más tiempo con mis hijos y mis amigos. Tiras no tengo ganas de hacer, por el momento. Esta propuesta me pareció copada, de verano, corta, y mis preguntas fueron: ‘¿Es gente de verdad?’ ‘¿Es cierto que no hay guión?’. Porque yo pongo mi nombre y mi credibilidad, ¿sabés? Sé que en otro programa ocurrió (Ojos que no ven, que conduce Andrea Politti por El Trece), pero no vi nada porque estoy siempre a mil y miro poca tele. Calculo que le puede pasar a la producción: a veces se te filtran cosas. Hay que estar atentos a esas cosas. Pero yo lo noto todos los días porque interactúo con ellos: son gente real”.
Y piensa en “un señor de unos 49 años, separado, que no les contó a sus hijos que venía a Primera cita. Un plomero ‘arregla tutti’, como se definía él, y tenía muchas ganas de conocer a alguien”. O “en otra señora de 42 años, súper coqueta. Ella le trajo un regalo. Yo lo guardé antes de que se conocieran y lo llevé a su mesa. Así arrancaron: pegaron mucha onda y entre charla y charla empezaron a cantar entre ellos”, dice.
Pero “ninguno era cantante ni nada: no fue pensado. En Primera cita no hay guión. Es más, a mí me quieren dar más datos, pero yo sólo pido el nombre y la edad de cada persona. Y me voy enterando a medida de que charlo con ellos, porque me gusta buscar esa espontaneidad”.
Las cámaras robóticas, confundidas con el decorado y los muebles, ya están alineadas a cada mesa del estudio. “Hay gente que es tímida, se bloquea y por ahí no habla. No todos te hacen el show”, cuenta Martínez. “Tal vez no se gustaron o todo les parece feo: la bebida y la comida preparada en el momento. No hay química para nada. Está bueno que pase, porque de eso se trata el programa. Que sea real. Y como las cámaras están escondidas, llega un punto en que se olvidan de ellas”. Martínez sonríe. “Yo no tanto, porque tengo todo el tiempo al productor hablándome en la oreja”.
-¿De qué manera te involucrás a nivel emocional como anfitrión?
-Es muy difícil que no lo haga, porque lloro fácilmente. Aunque no pasó hasta el momento algo que me híper sensibilizara. Sí hay parejas que fueron un fuego. Pegaron mucha onda, se besaban, estaban como locos y planearon un viaje al otro día. Está buenísimo que eso pase más allá de la exposición. Esto no es Gran Hermano: no vas a estar encerrado meses, sino un instante. Primera cita es el menos expuesto de todos los realities, porque es breve: empieza y termina en el primer capítulo. No hacemos un seguimiento para saber si tienen una segunda cita. Y podés conocer alguien especial, lo más lindo que te puede pasar. Que alguien te acompañe en la vida.
-¿Viviste una situación similar alguna vez?
-Lo más parecido fue lo que me pasó con mi mujer, Camila Cavallo, a quien conocí por Instagram. Yo no sabía nada de ella. Sí había visto un par de fotos. Pero estaba solo, tranquilo, y no esperaba enamorarme. Sí vi algo en ella que me gustó y ese día fue mágico. Estaba nervioso, y eso es lo más parecido a lo que vive la gente acá en el programa. Yo les digo: “Tranquilos. Uno se arrepiente más de lo que no hace que de lo que sí hace”.
-¿Cuál es mejor, la primera cita o la segunda?
-La primera cita puede ser muy copada. Lo que tiene de verdad el ciclo es que, si se tiene que dar, se da en la primera. Uno se da cuenta si quiere seguir viendo a esa persona o no. Siempre la corazonada es la que manda. Si es la persona adecuada, el beso va a venir, sea en cámara o no. Y si no viene, te vas a quedar con todas las ganas para una segunda cita.
FUENTE: Clarín
Martes, Mayo 22, 2018

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