Los dos inesperados cuidadores que incorporó River para proteger el campo de juego del Monumental

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El conjunto millonario cuenta con dos gavilanes que custodian el césped del Antonio Vespucio Liberti

La dirigencia de River encontró un escenario propicio durante la pandemia por el coronavirus para dar inicio a un proyecto que tenía en su cabeza desde hace 6 años y que tenía a Marcelo Gallardo como uno de sus principales impulsores: renovar por completo el campo de juego del Monumental.

El Antonio Vespucio Liberti, que contaba con arcilla compactada por debajo del césped, sus caños de cemento para desagote (se instalaron en la previa al Mundial 78) inutilizables y la pelota no circulaba de la mejor manera debido a algunos desniveles, tuvo un cambio radical y se transformó en uno de los mejores campos de juego de Sudamérica.

Se cambiaron los caños por unos de PVC, se realizó una fase de tendido de caños en canaletas de drenaje de lluvia, para luego colocar el manto de geotextiles y capa impermeable. Tras zanjar la base de suelo compactada para la instalación de los caños de drenaje pluvial y aireación, luego se cubrieron con grava para mejorar el escurrimiento. También se colocó una capa de arena y el sistema de climatización (calefacción y refrigeración). La superficie ahora es plana y no abovedada como antes, ya que de esa manera el agua drenaba hacia las alcantarillas que había en la ahora extinta pista de atletismo.

 

Se contrató a la empresa irlandesa SIS Grass para la instalación de un césped híbrido (5 por ciento artificial y 95 natural). También se colocó un sistema de succión forzado, inyección de aire y control de temperatura.

Además del centro de monitoreo que se instaló en el estadio para seguir minuto a minuto la evolución del campo de juego (en Europa existe otra oficina que controla todos los valores, tanto los de la cancha de River como el Camp Nou del Barcelona, el Estadio Luzhniki o la del Besiktas de Turquía), los de Núñez cuentan con dos inesperados cuidadores para el césped del Monumental.

Según le confiaron desde River a Infobae, el club contrató a una empresa para contar con la presencia de dos gavilanes (Accipiter nisus), una especie de ave accipitriforme de la familia Accipitridae. Los mismos son utilizados, por ejemplo, para espantar a las palomas, quienes suelen dañar los campos de juego.

“Es una manera de cuidar la siembra. Este era un pedido desde antes del nuevo campo de juego, pero por la pandemia recién se pudo implementar durante esta siembra”, le confiaron a este medio.

Esta solicitud no fue de parte de Marcelo Gallardo, quien suele estar atento a los más mínimos detalles de todo lo que sucede en el Mundo Millonario, sino que fue una propuesta de infraestructura del club, que es el área que se ocupa del césped del Monumental. Este tipo de accionar no es nuevo, ya que también se utiliza en algunos aeropuertos u otros estadios del país.

Vale destacar que las reformas en el Antonio Vespucio Liberti no se detienen. La siguiente etapa (que aún no tiene fecha definida de comienzo) será ampliar la capacidad. Sería para aproximadamente 12 mil personas más, dependiendo de si se harán todas plateas o algunas populares en la zona donde antes existía la pista de atletismo. De este modo la capacidad ascenderá a más de 80 mil espectadores.

El Millonario, el día que decida iniciar esta obra, no perderá la localía (en la Etapa 1 debió jugar en el Libertadores de América y en el Florencio Sola). Desde la institución confían en que se podrá trabajar durante la semana y parar durante los días de partido (se podrían utilizar bloques prearmados).

En esta parte del proyecto también está prevista la impermeabilización y pintura del estadio, la instalación de las nuevas butacas y la creación de un túnel único para que las dos formaciones salten en simultáneo al campo de juego.
INFOBAE

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