La liga argentina será la última importante en volver en Sudamérica.

El Gobierno y los dirigentes sólo actuaron acorralados por la evidencia. Tapia, Tinelli y el intento de disfrazar de exitosa la falta de gestión.
Gonzalo Abascal
La vuelta del fútbol argentino es una muy buena noticia. Alegra al país futbolero, que somos casi todos. Es lo primero que debe decirse, pero no lo único. Quizás, incluso, no sea lo más importante. Porque la alegría no puede ocultar que el regreso a las canchas luego de 227 días no es un ejemplo de trabajo exitoso.

Al contrario, es el testimonio de la falta de gestión de un gobierno y de la pasividad de dirigentes (Verón y Gallardo fueron las únicas voces críticas) que ante la pandemia se sentaron a esperar en cuarentena vaya a saber qué milagro que les allanara un camino a seguir. Alcanza con mirar al mundo futbolístico para comprobarlo.

En los Estados Unidos el fútbol volvió el 8 de julio, la Champions League europea el 7 de agosto, la Copa Libertadores el 15 de septiembre, y las ligas de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia y Perú, las más importantes en Sudamérica, entre fines de julio y principios de septiembre.

¿Por qué el torneo argentino lo hará el 30 de octubre, casi dos meses más tarde? ¿Qué justificó esa demora?

Que el sorteo del nuevo campeonato se haya realizado pocas horas después de que se anunciara el récord de casos positivos de coronavirus (17.096) muestra que las condiciones objetivas no son mejores que hace uno o dos meses atrás. Y confirma que los dirigentes se espabilaron y el Gobierno actuó arrinconados ambos por la evidencia de los partidos de la Libertadores, jugados en las mismas canchas que estaban cerradas para el torneo local. Imposible de explicar.

Así las cosas, cualquier intento de vender un éxito es un relato en el vacío. Lo real es otra cosa. Alcanza con preguntarle a los dirigentes de San Martín de Tucumán, equipo al que la cuarentena encontró puntero de la Primera Nacional y candidato al ascenso, y hoy no sabe cuáles serán las condiciones al retomar la competencia, pero debió desmantelar su plantel, resignando sueños y dinero.

¿Y qué dicen los dirigentes? Claudio Tapia, presidente de la AFA, aseguró ayer, antes del sorteo del fixture: “Entre todos hemos trabajado muchísimo para poder llegar a este momento”. Marcelo Tinelli, presidente de la Liga Profesional, agregó que se hizo un trabajo “brillante” y que “hemos sido ejemplos para todos”. Vale preguntarse, ¿ejemplo de qué y para quién? ¿Qué liderazgo marcó el fútbol que sirvió de modelo a otras actividades?

Pero quien sorprendió aún más con su definición fue el ministro de Turismo y Deporte, Matías Lammens, que en el predio de la AFA admitió: “Es cierto que tenemos que empezar a pensar la agenda de la reactivación de la Argentina”.

Llama la atención que en el año en que se proyecta una caída de 12% de la economía, con desempleo récord y alta inflación, y luego de 210 días de cuarentena, un ministro de la Nación diga: “tenemos que empezar a pensar...”. A confesión de partes...

A todo esto, 20 de los 24 clubes votaron romper el contrato que la AFA tenía con la cadena Fox hasta el 2027. Boca, River y Estudiantes no adhirieron, y los dos grandes criticaron una determinación que puede derivar en un juicio con una enorme pérdida económica. La verdadera gestión de nuestro fútbol. Otro trabajo brillante.
CLARIN

 

 

 


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