Llegó con una inyección de dinero, aportó grandes refuerzos y lo clasificó a la Champions League. Ahora enfrenta una denuncia por “administración desleal” y el club podría desaparecer si no se toma una decisión antes de junio


Por Emmanuel Baldo

“La llegada de H.H. Shaikh Abdullah Al-Thani abre una nueva e ilusionante etapa en el Málaga Club de Fútbol. Supone el comienzo de una nueva etapa en el club”, celebraba el portal oficial del equipo a mediados de junio del 2010.

Hoy, casi nueve años después, el jeque qatarí, que llegaba con su maletín lleno de dinero, está acusado de “administración desleal” y tiene dos imputaciones por “apropiación indebida” e “imposición de acuerdos abusivos”, por parte de la Asociación de Pequeños Accionistas del Málaga CF (APA), inversores que buscan una salvación inmediata.

Los problemas financieros del club podrían hacer que La Liga expulse a los “Albicelestes” de la competición en junio. En cuanto a lo deportivo, el club está peleando por no descender a la tercera división.

“Nuestra voluntad es ayudar al Málaga C.F a dar los pasos necesarios para consolidar su presencia en la Primera División y reforzar la ilusión y esperanzas de la afición en esta nueva etapa. Emplearemos el esfuerzo, el trabajo y la profesionalidad necesarios para conseguir la confianza de la afición en el futuro de nuestro querido Club”, fueron las palabras del miembro de la familia real qatariense tras su asunción como presidente.

Y así parecía durante sus primeros dos años de gestión en donde el equipo pasó de acabar en la decimoséptima posición (en la temporada 2009-2010) a cuarto, clasificándose a la Champions League en la 2011-2012 con refuerzos de lujo como Willy Caballero, Martín Demichelis, Cazorla, Júlio Baptista, Salomón Rondón y Pellegrini como entrenador.

Pero el sueño no iba a durar mucho. Los años siguientes no fueron los que se esperaban. Las figuras comenzaron a marcharse por diversos problemas económicos y las posiciones en la tabla comenzaron a decaer, hasta que finalmente en la campaña 2017-2018 terminaron en el último lugar (20) cayendo a segunda división de forma directa.

En esta temporada (2018-2019) el Málaga pelea por no descender a tercera categoría (16°, a tres puntos de la zona roja). Sin embargo, la mayor preocupación pasa por los despachos. Es allí donde se está llevando a cabo un juicio contra Al Thani y sus tres hijos que forman parte del consejo de administración (Nasser: vicepresidente y Nayef y Rakan: vocales del consejo).

La APA tiene en claro que la única oportunidad de salvar al club es que la titular del Juzgado de Instrucción número 14 de Málaga acepte la querella criminal presentada en contra del jeque de 50 años.

Lo que piden los pequeños accionistas del club es que se inhabilite al presidente por administración desleal y que se nombre “un administrador judicial” que realice “los actos propios de su cargo”, además de una fianza superior a los ocho millones de euros para Al Thani.

Los “Boquerones" tienen un desfase de 6 millones de euros con La Liga. Incumplimientos económicos que deberán resolver para no despedirse de la competencia en junio del 2020.

La plantilla que supo tener grandes estrellas de nivel internacional, hoy sólo cuenta con diecisiete profesionales. Este 2 de enero comienza un nuevo período de fichajes y el Málaga solo piensa en vender jugadores para obtener ganancias que lo salven de la situación en la que se encuentran.

Pero, ¿qué ocurrió con la inyección de capitales que se esperaba de un jeque qatarí? Según las denuncias de Antonio Aguilera, presidente de la APA, a Radio Marca: “Al Thani suele pedir adelantos antes de finalizar cada mes. Cantidades que rondan los 10.000 o 20.000 euros según le vaya haciendo falta (...) La orden que tienen en el club es que los primeros salarios en cobrarse deben ser siempre los de Al Thani y sus hijos”.

Al mismo tiempo, también fue de conocimiento público que el máximo accionista del equipo y sus tres hijos cobraban un sueldo de 1.44 millones de euros al año por sus responsabilidades y a finales del 2017 quisieron darse un aumento. La presión social de los aficionados hizo que renunciara a dicha decisión, sin embargo, el jeque optó por solicitar préstamos al club que nunca devolvió para utilizarlos en empresas qataríes. Al 30 de junio del 2019 la cifra aumentaba a 4,35 millones de euros.

El Málaga no levanta cabeza ni en lo deportivo ni en lo administrativo. Mientras que pelea por no descender a tercera, además de quedarse afuera de la Copa del Rey con un equipo de esa categoría, los pequeños accionistas trabajan a destajo para que la justicia retire del cargo al jeque y así intentar salvar al club antes de junio.
INFOBAE


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