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Mucho depende de cómo vea uno al jugador en ese momento.

La columna de Carlos Bianchi.

Después de que Inglaterra eliminara a Colombia por penales, leí que sus jugadores se la habían pasado entrenando los remates durante los días previos. Mi experiencia en la materia me indica que eso sirve de poco. El momento es especial. No es igual ensayar al término de una práctica, relajado y apostando con los compañeros, que en un estadio lleno, tenso, con las piernas duras y cansadas. Además, no todos los jugadores se encuentran de la misma manera. Está el que dice sí y el que dice que no.

Yo siempre los miraba. Si alguno bajaba la cabeza, listo: ése no pateaba. Es delicado y difícil de determinar. En Atlético de Madrid me tocó definir por penales una Copa amistosa con Real Madrid, en 2005. Cada equipo metió los cinco primeros y había que empezar de a uno. “¿Le pegás vos?”, le pregunté a uno de los más veteranos. “No me tengo confianza, Míster”, me dijo. Mandé a otro, se lo atajó Casillas y perdimos.

Luego de la famosa semifinal de Libertadores del 2004, en la cancha de River, muchos me preguntaban por qué había elegido a Ledesma, Álvarez y Burdisso. Porque los vi decididos. Como a Donnet en la Intercontinental con Milan. A veces influye cómo le fue al jugador en el partido, a veces no. Modric erró con Dinamarca en la prórroga, pero fue y metió el primero en la definición.

Al que sí se puede preparar es al que ataja. Hay un estudio de los pateadores, por supuesto. En la final de la Libertadores 2000, con Palmeiras, le avisé a Oscar Córdoba que Carlos Ischia iba a estar detrás del arco para decirle dónde pateaba cada uno de los ejecutantes. Yo había preparado un papel con los antecedentes: Palmeiras había definido por penales en la edición anterior y en la de ese año. Al pateador lo único que se le puede recomendar, si no lo hace habitualmente, es que cierre los ojos y le pegue un fierrazo. Me dio resultado con Basualdo en el cruce contra Junior (semi Libertadores 94). Habían pasado los cinco primeros de cada lado. ‘José, no se te ocurra picarla que nos matan a todos. ¡Dale fuerte!’, le grité. Fue gol y pasamos.

De los cuartos que acaban de terminar me quedo con el hermoso partido de Bélgica y Brasil. Fue un placer verlo. Los dos jugaron a ganar y los dos podrían haber sido finalistas. El segundo gol a Brasil y el tercero a Japón son una muestra de lo que puede hacer Bélgica en contraataque. Francia no generó muchas llegadas, pero ya eliminó a Argentina y Uruguay. Y todavía Pogba y Griezmann no ofrecieron su mejor versión. De hecho son muy criticados en su país.

Inglaterra tampoco elabora demasiado y depende mucho de la pelota aérea. Tiene jugadores desequilibrantes y es peligroso en ataque con Lingard, Sterling y Alli, aunque no hayan aparecido tanto, además de Kane. Croacia ya jugó dos prolongaciones, pero dispone de tiempo para recuperarse. Ninguno de los cuatro semifinalistas es defensivo. Esperemos no haber visto lo mejor todavía.
CLARIN

Miércoles, Noviembre 14, 2018
Director de Transito Fernando Vallejos

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