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"El gran arrepentido", el libro del periodista Facundo Pastor sobre Alejandro Burzaco y la conexión argentina del FifaGate, pone al descubierto los roles de Genaro Aversa y Pablo Aversa, yerno y nieto del fallecido dirigente de la AFA. Por qué la justicia de los Estados Unidos investiga su patrimonio y el increíble encuentro con Jorge Bergoglio.

A una semana del mundial Rusia 2018, el libro del periodista Facundo Pastor reconstruye la ruta del dinero negro que se le pagó a Julio Grondona. La investigación pone al descubierto, por primera vez, los roles de Genaro Aversa y Pablo Aversa, yerno y nieto de Don Julio. Porqué la justicia de Estados Unidos investiga su patrimonio.

"El gran arrepentido de la mafia del fútbol" revela la increíble historia del empresario Alejandro Burzaco y la conexión argentina del FIFAGate pero también bucea en el oscuro mundo de las empresas off shore que se usaron para transferir dinero negro a manos de Julio Grondona y otros dirigentes argentinos.

¿A dónde fueron a parar los millones de dólares que le giraron a la familia Grondona utilizando a un banco suizo? ¿Qué pasó con esa fortuna incalculable cuando murió el presidente de la AFA?¿Quién es el empresario Genaro Aversa, yerno de Grondona? ¿Por qué tanto él como el nieto de Don Julio, Pablo Aversa, fueron mencionados por el banquero Jorge Arzuaga ante los fiscales de Estados Unidos?

Anticipo Exclusivo

Pablo Aversa sonrió cuando vio que el fotógrafo del Vaticano se puso de frente a ellos y empezó a disparar con su cámara. Llevaba pocos minutos conversando cálidamente con el Papa Francisco. Su abuelo, Don Julio, se había arrimado en medio de la muchedumbre para presentarle al Santo Padre. La noche anterior, mientras cenaban en Roma, Pablo había insistido con que quería conocer "al Papa argentino".

Y como era su predilecto, Grondona jamás dudaba a la hora de cumplirle un sueño a su nieto. El presidente de la AFA se acercó con un gesto apaciguado, corrió a los presentes con sus brazos y aguardó su turno para entrar en escena.

Frente al primer hueco, arremetió como cuando se sacaba de encima a los rivales en el mediocampo de las inferiores de Defensores de Belgrano, donde jugó pocos partidos en la tercera división.

Tomó a Pablo del antebrazo y lo empujó hacia donde estaba el Papa. Aversa se dejó llevar. Estaba acompañado de su mujer que vestía un elegante modelo negro. Los dos se mostraban nerviosos. Sonreían sin saber mucho qué decir. Habían sido cuidadosos con el vestuario para no romper el protocolo que exige el Vaticano.

Trajes oscuros, géneros austeros y polleras a la medida de la ocasión.

Fue una charla breve con algún comentario futbolero y el entusiasmo puesto en su otra pasión: el campo argentino y el negocio agrícola.

Grondona, siempre repitió que su nieto sería el sucesor en los negocios agropecuarios.

Y el tiempo le dio la razón.

Pablo había nacido el 2 de mayo de 1985, y desde chico, su madre Liliana y su padre Genaro, solían repetir que "el nene iba a llegar bien lejos". Pablo sentía devoción por su abuelo, quizás por eso empezó a incursionar en el negocio agropecuario.

El 4 de julio de 2012 fundó el haras La Pesadilla, una firma dedicada -según su estatuto societario- a la "explotación de establecimientos rurales propios o de terceros para la cría, engorde e invernada de ganado vacuno y equino; la cría de toda especie de animales de pedigrí, en especial los dedicados a la cría de caballos de pura sangre de carrera para actuar en pistas; la producción de especies cerealeras, oleaginosas, graníferas, forrajeras, algodoneras, fibrosas, tabacaleras, yerbateras, tés, frutícolas, forestales, apícolas y granjeras; el arrendamiento de instalaciones para la producción y preparación de alimentos para ganado, aves y animales de pedigrí y la realización de todas las operaciones emergentes de la consignación, intermediación, transporte y comercialización de productos agropecuarios".

Con el paso del tiempo llegaron las primeras satisfacciones con esos pura sangre que todos admiraban cuando cruzaban el disco para ganar alguna carrera. Tal fue el caso de su primer gran caballo llamado Recital, un padrillo nacido en el 2008 que llegó a la Argentina proveniente de Europa en el 2014. Hijo del gran Montjeu, un caballo de origen irlandés que batió records en las pistas locales. Fue su primera gran operación donde se animó a invertir 750.000 dólares para adquirir los "derechos sudamericanos del animal".

El joven Pablo empezó, de a poco, a ganarse el respeto del mundo del Turf donde muchos de sus colegas los llamaban "el joven entusiasta". Y Don Julio inflaba el pecho, orgulloso de su nieto cada vez que compartían alguna cena importante de negocios. Veía que Pablo había heredado esa picardía y la "cultura de trabajo" de toda la familia Grondona.

Así creció como empresario en "su refugio campestre", su "lugar en el mundo", ese emprendimiento que nació con un sueño y terminó convirtiendose en una empresa próspera. Situado muy próximo al campo de su abuelo, en Loma Verde, sobre la ruta 58, en la provincia de Buenos Aires.

En el negocio del Haras, Pablo es dueño del ochenta por ciento de las acciones y, a su vez, oficia como presidente de la empresa. Tiene dos socias que cada una conserva su parte igual sobre el veinte por ciento restante. Una de ellas es su propia madre Liliana; la otra, una jóven odontóloga llamada Sofía Caprile.

(…)

El Papa Francisco nunca imaginó que el nombre de ese jovencito de tez blancuzca y ojitos claros iba a estar presente en medio de uno de los testimonios más contundentes del juicio por el FIFAgate.

El nombre de Pablo Humberto apareció durante la declaración del banquero argentino Jorge Arzuaga quien confesó haber "ayudado a Burzaco" a trasferirle dinero a las cuentas de los familiares de Don Julio, ni bien Grondona murió.

Arzuaga relató que transfirió cifras millonarios a una cuenta que estaba a nombre de Pablo en el banco suizo Julius Baer.

Don Julio tenía razón cuando pensó en que su nieto sería su sucesor.

(…)

Desde la muerte de Don Julio ya nada era igual. Aversa solía repetir ese designio maldito como una verdad consagrada que también lo afectaba.

En definitiva, su vida había cambiado para siempre aquella noche de la década del 80 cuando conquistó a Liliana sin imaginar que estaba intimando con la hija de quién se convertiría "en el dueño del fútbol argentino". Al ingresar al círculo íntimo de la familia Grondona, Aversa se involucró en un negocio que poco conocía: la construcción. Su historia nada tenía que ver con ladrillos y planos, más bien venía de una infancia dura de vendedor ambulante y muchas carencias.

Pero en el año 1997 su nombre apareció, por primera vez, entre los accionista de la empresa Conenar, una constructora que los Grondona compartían con otra pujante familia de Avellaneda de apellido Fernández Prieto.

Juntos, construyeron emprendimientos inmobiliarios millonarios como el edificio Terrazas del Dique, el segundo en levantarse en la historia de Puerto Madero, el barrio de los millonarios porteños. Se trata de un complejo que se divide en cuatro zonas con modernos edificios que contienen un anillo perimetral con un pulmón de manzana común, y un gran parque de 1.800 metros cuadrado. Más tarde llegó el momento de inaugurar el Terrazas de Puerto Madero, otro complejo de lujo de 377 departamentos cuyos valores partían desde 200 mil dólares en las unidades más pequeñas. Al tiempo, el negocio siguió creciendo y la misma empresa logró la construcción del complejo Terrazas del Yacht, allí donde Julio Grondona vivió hasta el final de su vida.

Un final que hizo explotar por el aire miles de negocios. Y que puso en riesgo, hasta destruir, un sistema de reparto de poder que Don Julio había logrado exportar a todas las federciones futbolísticas del mundo.

En forma paralela al negocio de la construcción en Puerto Madero, Aversa y Don Julio consolidaron otro emprendimiento millonario: la construcción y remodelación de estadios de fútbol. El negocio debía ser completo y abarcar varios frentes. Por eso en el 2002 se fundó la empresa Constructora Deportiva SA. Desde el día uno, la operación fue exitosa. Todo dirigente deportivo que quería acercarse al poder y quedar bien con Grondona pasaba antes por las manos de Aversa para refaccionar o construir su propio estadio.

Así fue como en el 2003, se beneficiaron con la obra para la construcción del estadio de Arsenal de Sarandí que hasta el día de hoy lleva una placa con el nombre de Julio Humberto Grondona. También se acercaron los dirigentes del All Boys, Chacarita y Atlanta; y lograron construir un estadio completo en Pilar, que pronto se convertiría en la nueva casa del club Fénix.

A los pocos años se alzaron con muchos millones por la remodelación del club Colón de Santa Fe, sede de la Copa América 2011. Más tarde, Aversa construyó, en menos de dos años, el predio de un club provincial llamado el Real Arroyo Seco donde levantó un hotel de cuatro estrellas con cuatro piscinas en cascada y un estadio para 12 mil personas donde el club Tiro Federal de Rosario jugó de local en su paso por la Primera División. Pero el acercamiento con el dueño de la finca y ex candidato a presidente del club terminó por traerle sus primeros problemas en la justicia.

Daniel Gorosito, de muy cercana relación con Grondona, fue condenado por narcotráfico acusado de enviar 762 kilos de droga hacia Bilbao, España, en el año 2010. La operación fue conocida como Carbón Blanco, ya que la banda escondía la cocaína en contenedores que también tenían carbón vegetal.

En el 2015, en Resistencia, Chaco, se llevó adelante el juicio oral. Antes de negarse a declarar el presidente del tribunal oral federal, Rubén Quiñones le preguntó a Gorosito qué se dedicaba antes de caer detenido: "Trabajé para el señor Julio Grondona, yo era su testaferro, o como quieran llamarlo. Llevaba jugadores a Arsenal", dijo para sorpresa de los presentes.

El dinero trae más dinero. Con el tiempo Aversa logró convertirse en accionista de Limay SA, dueña del hotel "Fueguino", un cuatro estrellas en Usuahia que fue puesto en la mira de la Procelac (Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos), dentro de una causa donde se lo investigó por presunto lavado de activos. Ese expediente también aclanzó los movimientos de otras cinco empresas: Chacabuco Moto Sport, La Pesadilla S.A, Conenpa, Quilmes 5 S.A y Aires Inversiones.

La improvisada reunión de la cafetería Suiza entre Burzaco y Aversa duró apenas media hora. Pocas palabras, un plan de fuga y algunos reclamos cruzados. Fueron minutos de tensión donde juntos intentaron volver a contactar a Mariano Mendilaharzu, el abogado penalista de Burzaco que -en esas horas convulsionadas- vacacionaba junto a su esposa Carola Di Bártolo en Petra, Jordania.

Mientras el teléfono seguía cerrado, a pocas cuadras, en el Hotel Renaissance donde se alojaba la delegación de la Conmebol detenían a Rafael Esquivel, número uno del fútbol venezolano. Era el séptimo dirigente preso.
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Domingo, Octubre 21, 2018
Diputada Geraldine Calvi

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