Ahora nos cambia el sexo. Advierten qué no es menor “darle” la morfología de nuestra cara a una app.

FaceApp, la aplicación que el año pasado fue furor por transformarnos en “viejos”, volvió al centro de la escena por generar un cambio de sexo en las fotos. Las versiones de famosos y políticos se viralizaron muy rápido, pero otra vez pocos repararon en un problema: la seguridad. ¿Qué datos le estamos dando a la app rusa?

La clave del éxito de FaceApp está en que los resultados son asombrosos: están muy bien hechos, y se viralizan con velocidad porque son muy graciosos. Utiliza lo que se conoce como “deepfake”, esto es, un tipo de inteligencia artificial que genera resultados que sorprenden por su parecido con la realidad.

La aplicación fue creada por el ruso Yaroslav Goncharov y usa redes neuronales para escanear caras y aplicarles distintos tipos de filtros: hacerlas más viejas, jóvenes, agregarles distintos tipos de barbas o cambiarles el género. Fue desarrollada por la empresa rusa Wireless Lab y se hizo muy popular en 2017, en iOS y Android.

Pero para los desconfiados, o mejor dicho, precavidos, al usarla se le otorga demasiada información a la empresa desarrolladora sin saber bien qué términos y condiciones se aceptaron.

Primero: qué datos recopila FaceApp​

La realidad es que la aplicación no recopila más información que otras que usamos a diario. "Contenido del usuario (por ejemplo, fotos y otros materiales) que se publican a través del servicio", explican al aceptar los términos y condiciones.

Pero también realiza un "monitoreo" de la actividad del usuario, incluidas "las páginas web que visita" y su ubicación, y junta "metadatos" sobre cómo interactúa el usuario con el servicio. Esto podría parecer innecesario en principio, pero es para trackear el comportamiento del usuario.

En cuanto a la seguridad, FaceApp advierte: "No venderemos su información a terceros fuera de FaceApp". Pero cuando aceptamos usarla, estamos dejando que tengan acceso a información más sensible de la que creemos.

¿Qué aceptamos cuando actualizamos FaceApp?

La aplicación se actualizó el pasado 6 de junio. Al aceptar los términos y condiciones, le estamos dejando a FaceApp que registre la IP de nuestro dispositivo (la identificación). También sabrán a qué página entramos antes de usar su sistema.

Pero básicamente le estamos entregando la morfología de la cara. Esto, que en algún momento podía parecer menor, en 2020 no lo es: es información valiosa para, por ejemplo, desbloquear teléfonos. Y FaceApp hace un análisis muy riguroso de nuestras facciones.

Además, no sabemos exactamente qué hace FaceApp con nuestra información. Pueden guardarla y tenerla para siempre, básicamente, puesto que aceptamos los términos del contrato al empezar a usarla.

Por otro lado, al estar los servidores de la aplicación en Rusia, la política de privacidad de FaceApp queda por fuera de la aplicación de la legislación comunitaria sobre protección de datos de la Unión Europea. Y esto es un problema porque los estándares de la UE son exigentes, pero no afectan a FaceApp.

De hecho, en 2019 cientos de miles de usuarios le pidieron a FaceApp que borrara sus datos personales. Luego de que todos, claro, hubiesen aceptado que la aplicación los tuviera, desde los términos y condiciones.

FaceApp no para así de sumar polémicas. Ahora, con la conversión de sexo, todos están probando la nueva función. Hasta tuvo acusaciones de racismo cuando muchos detectaron que sus filtros blanqueaban la piel de usuarios con tez más oscura.
CLARIN


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