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Un experto en tecnología analizó la relación entre los precios notablemente altos de los smartphones lanzados luego de 2010 en relación a su rendimiento y su diseño, y llegó a conclusiones llamativas.

Con Black Friday y Cyber Monday, en los Estados Unidos comenzó la temporada de compras para las fiestas de fin de año. Los smartphones son uno de los objetos más codiciados, sobre todo para regalarse a uno mismo. Bajo la forma de upgrade muchos consumidores justifican su deseo de sucumbir a los lanzamientos de nuevos modelos, que no faltaron en 2018.

Apple lanzó el iPhone XR, el iPhone XS y el iPhone XS Max; Google, el Pixel 3 y el Pixel 3 XL; Samsung, el Galaxy S9 y el Note9. Hubo también un debut destacado: el de OnePlus con el OnePlus 6 y el 6T. Todos ellos se incluyen en algunas de las ofertas vinculadas a las fiestas.

Sin embargo, un analista de tecnología de Business Insider, Dave Smith, objeta que la actualización de un modelo de los años recientes tenga algún sentido. "A menos que su smartphone sea extremadamente viejo y tenga problemas de software, le recomendaría enfáticamente que se quede con el que tenga durante tanto tiempo como pueda", escribió.

 

El primero de sus argumentos: "Los celulares están más caros que nunca". Si bien es cierto que también son los mejores hasta el momento, los dispositivos de 2018 no siempre justifican sus precios.

"Apple, como de costumbre, marcó tendencia el año pasado cuando presentó el iPhone X, un smartphone con un rediseño radical y un precio de base radicalmente alto, de USD 999", recordó Smith. "El año anterior, el precio de base del iPhone más nuevo de la compañía, el iPhone 7, fue de USD 649".

Como parte de la lógica del mercado, los demás fabricantes de celulares se sumaron rápidamente a la idea de subir los precios. "En el momento de su lanzamiento, el Samsung Galaxy Note9 también costaba USD 999, y por fin llegaría a costar USD 1.250. Los nuevos teléfonos de LG para 2018, el G7 Thinq y el V40 Thinq, partían de USD 750 y USD 900. El iPhone XR, que se parece al iPhone X pero tiene una pantalla de menor calidad, parte de USD 750. Incluso el Pixel 3 de Google, con su precio inicial de USD 800, cuesta USD 150 más que el precio inicial del Pixel 2 del año pasado".

La mayoría de los teléfonos buenos cuestan, entonces, más de USD 700; si a eso se le suma el seguro, algo que la columna de Business Insider recomienda, y un estuche protector o dos, se llega rápidamente a USD 900 o incluso USD 1.000.

La solución al problema del upgrade es sencilla: no considerarlo tal y quedarse con el celular que se tenga por tanto tiempo como se pueda. "La buena noticia de estos altos precios es que hoy los smartphones son tan buenos y tan poderosos que deberían durar bastante", explicó el autor.

Un teléfono de los últimos dos años todavía está, probablemente, en un estado excelente. Los procesadores de los celulares son tan poderosos que aun los de 2016 pueden realizar todas las tareas de un smartphone actual. "Incluso el iPhone 6s, lanzado a finales de 2015, sigue siendo un teléfono notable", agregó.

Dado que mucha gente actualiza el modelo de su teléfono porque percibe señales de envejecimiento, convendría que en lugar de hacerlo simplemente cambiara la batería, propuso Smith. "A veces hacerlo puede lograr que un teléfono con un desempeño lento se sienta como nuevo".

A los que insisten en cambiar el móvil de todas maneras, el artículo le recordó que los nuevos modelos tienen el notch que impuso Apple desde que el iPhone X aspiró a una pantalla extendida por toda la superficie del dispositivo: la muesca en la parte superior donde van los sensores y las cámaras.

"Los fabricantes de teléfonos para Android perdieron la gran oportunidad de superar a a Apple con mejores diseños", comentó. "Todos los mejores teléfonos de 2018 tienen notch: el iPhone XR, el XS y el XS Max fueron los primeros, pero también tienen notch el Pixel 3 XL de Google, el 6 y el 6T de OnePlus, los Thinq de LG, el Zenfone de Asus, el P20 Pro de Huawei y una infinidad más". Sólo Samsung evitó la tendencia.

En síntesis, cerró Smith, los smartphones son más caros, pero no por mejoras que justifiquen sus precios, y no son más bonitos. Quedarse con los modelos de los años recientes, y eventualmente cambiarles la batería, sería lo mejor para ahorrar dinero a los fines de hacer un upgrade cuando realmente sea necesario.
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Sábado, Diciembre 15, 2018
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